MÁS AYUNTAMIENTO, POR FAVOR

Creo que ninguno de nosotros tiene ninguna duda de que un ayuntamiento es la administración más cercana a la ciudadanía. Que los ayuntamientos, son las administraciones que dan una respuesta más inmediata a los problemas que tienen la ciudadanía, es una afirmación casi indiscutible. Las Administraciones miden su utilidad por las políticas que realizan y por la rapidez en dar respuesta a los problemas de la sociedad a la que sirven. Cualquier órgano público en estos momentos, y en la situación de crisis económica que ya asoma, debe justificar su supervivencia. 

La entidades locales son las Administraciones Públicas que más control han tenido en los últimos años. De forma consecutiva, han sido las únicas administraciones a las que han pedido que no cerraran su presupuesto anual con déficit, siempre con superávit, a diferencia del resto. Además, dentro del conjunto de la deuda pública de las Administraciones españolas, las entidades locales son las que menos déficit público representan (un 2% sobre el PIB) en comparación con comunidades autónomas (23,4%) y Administración General del Estado y Seguridad Social (69,2%). 

Los ayuntamientos y diputaciones han estado cumpliendo sus obligaciones prestando los servicios y competencias a la ciudadanía, con un difícil régimen jurídico y económico, sin tener mayores recursos por estar paralizada prácticamente sine die la tan hablada reforma local que nunca llega, con mayor capacidad financiera y de servicios públicos para estos. El buen funcionamiento de las entidades locales ha permitido, que año a año, se haya cerrado de forma positiva su liquidación presupuestaria, es decir, sin gastar más de lo que se ingresa. Ello ha producido, que la gran mayoría de ayuntamientos, tengan una hucha por ese superávit anual, que le llamamos el remanente de tesorería.

El gobierno de España ha propuesto utilizar el dinero que tienen ahorrados los ayuntamientos. Lo que pretende el gobierno central es simplemente hacer un atraco a los ayuntamientos. A ver cómo le explicamos a cualquier conciudadano, que el dinero que tiene ahorrado su ayuntamiento no se permite gastarlo en los problemas que tenga su municipio y que se lo vamos a enviar para que el Gobierno Central decida en qué gastarlo y donde. Esto atenta a la autonomía local de las entidades locales, así como la autonomía financiera de poder de decisión sobre sus ingresos y gastos.

Precisamente, lo que hay que hacer es todo lo contrario. Facilitar a las entidades locales a que puedan disponer de su superávit y el ahorro acumulado del remanente de tesorería. Tener libertad en hacer las políticas públicas que necesita su territorio y que demanda su sociedad civil. No estamos pidiendo una reforma local para tener más ingresos. No estamos pidiendo que nos financien los gastos que estamos teniendo en la gestión de la crisis de la COVID. Pedimos libertad y utilizar el dinero legítimamente ahorrado de un ayuntamiento. El mundo actual se construye desde lo local. Más ayuntamiento, por favor.

Adrián Ballester es portavoz del gobierno de la Diputación de Alicante y teniente alcalde del Ayuntamiento de Redován.

Manifiesto por la vida

Me sumo al MANIFIESTO POR LA VIDA de #AfiliadosPPxLaVida

MANIFIESTO POR LA VIDA

Dicen que para ejercer con plena consciencia la libertad esta debe ir acompañada de otro concepto inseparable: la responsabilidad. Pero ni siquiera la libertad puede ejercitarse en su totalidad si primero no se disfruta con plenitud el primero de los derechos de todo ser humano: el derecho a la vida.

El derecho a la vida, una de las cuestiones fundamentales de los principios de la justicia social. Una sociedad moderna, que dice buscar, mantener y mejorar el llamado Estado del Bienestar no puede mirar hacia otro lado cuando la primera de sus aspiraciones, la de la propia vida, se ve sometida.

Por eso no se puede justificar la propia libertad personal con el derecho a la vida; porque la libertad personal termina donde comienza la libertad de otro ser humano. El derecho a la vida es un derecho universal. El primero de los derechos puesto que sin ese no hay derechos. Así nos lo han explicado durante siglos, así se concibe nuestra existencia y coexistencia. Cuando hay que explicar porqué es importante defender esta, estamos empezando a dar los primeros pasos hacia su justificación y posterior eliminación.

El Partido Popular, en su definición ideológica, indica que “se compromete con una clara vocación europeísta inspirada en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano de tradición occidentalDefiende la dignidad del ser humano y los derechos y libertades que le son inherentes. El Partido Popular quiere distinguir su actuación general por un compromiso renovado con el derecho a la vida”. Cuando la intención no se traduce en fundamento de aplicación no deja de ser un mero juego de artificios retóricos.

Así mismo, el programa electoral del Partido Popular para las elecciones generales celebradas en noviembre de 2011, indicaba que «la maternidad debe estar protegida y apoyada, promoveremos una ley de protección de la maternidad, con medidas de apoyo a las mujeres embarazadas, especialmente a las que se encuentran en situaciones de dificultad, impulsaremos redes de apoyo a la maternidad, cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección sobre el derecho a la vida, así como de las menores».

El Partido Popular no puede y no debe abandonar uno de sus principales puntos ideológicos que desgranan y sostienen otros muchos. Si un proyecto político renuncia a sus principios así como en las propuestas en las que los ciudadanos confiaron comete un fraude contra sus militantes y contra sus votantes. Porque la traición nunca ha entendido de palabras. Solo se siente cómoda en los hechos.

Por eso, solicito que el Gobierno de España defienda la vida, promocione los derechos y libertades constitucionales y civiles sobre los que asienta la dignidad de la mujer embarazada y la protección institucional de las gestantes. Sin componendas electorales, sin artificios retóricos. La política de la nada, los principios nihilistas son la base que destruirá toda civilización conocida. Empezando por la propia vida.