Artículo publicado en Diario Información el 6/1/2022

Estoy seguro que muchos de los usuarios diarios de la autovía A-7 entre Alicante y Murcia usarían más la línea de tren de cercanías Alicante-Murcia si tuvieran (si tuviésemos porque también me incluyo) una línea de tren digna al territorio y población que representamos. 

La maltrecha A-7 espera su tercer carril entre Orihuela y Murcia, además del tramo Elche-Alicante. Encima, prácticamente día sí, día también, hay retenciones a consecuencia de accidentes, coches averiados o simplemente, por la circulación intensa de los vehículos que soporta. No hay dudas de que a esta carretera le vendría bien la modernización de esta infraestructura de tren básica.

Los trenes de Alicante-Murcia son, como si hubiesen permanecido inmóviles y atrapados en el tiempo durante las últimas décadas. Como si se tratase de una metáfora, han aguantado estoicamente el transcurso del paso de los años. Son miles de alicantinos y murcianos que a lo largo de su vida, por motivos profesionales, de estudios o personales, han sido pasajeros de estos. Miles de historias que se repiten y puede, que en diferentes momentos de la vida de muchas personas. Sin embargo, ahí han estado los mismos trenes dando un mismo servicio. La evolución contra la involución.

Cuando tomas un tren de cercanías en la estación de Alicante si vienes de un AVE es como pasar de la modernidad al regreso al pasado. Lo primero que te preguntas es si ese tren arcaico y cochambroso lleno de grafitis que se encuentra en la vía que el panel informativo indica, es tu tren. Después, al entrar al vagón, tienes que sortear si queda algún sitio libre, y si tienes la suerte de tener uno, escoger el no tenga la tapicería sucia, sin entrar a comentar normas de aforos COVID.

Si viajas por el país y coges un tren de cercanías en Sevilla, Valencia, Cádiz, Cataluña o Madrid y comparas con las locomotoras que aquí tenemos, te preguntas qué pecado hemos cometido los alicantinos y murcianos, para tener uno de los peores núcleos de trenes de Cercanías (o el peor) del país. 

En el año 2016, en una conferencia en el Club de Información, la entonces ministra de Fomento, Ana Pastor anunciaba que con la llegada del AVE a Elche y Orihuela, se renovarían las locomotoras de los trenes de cercanías de la línea Alicante-Murcia. Además, las cercanías circularían por algunos tramos por la línea del AVE permitiendo la liberalización de algunos trayectos del tren convencional y estaciones, como a su paso por Callosa de Segura, colocando una nueva estación de cercanías en la salida del túnel de la Sierra de Callosa, en una nueva estación denominada Callosa de Segura-Cox. Dicha estación, que está preparada ya para su uso varios años, y si pasan por la carretera CV-900 la ven en las alturas, languidece esperando a que cuando cambien la estación, quizás tengan que cambiar la señalética por obsolescencia.

Posteriormente, en diciembre del 2017, el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, presentaba el Plan de Mejora de la Calidad de Cercanías en la Comunitat Valenciana, a ejecutar entre los años 2018-2025. Para la provincia de Alicante, se contemplaba la conexión con el aeropuerto de El Altet, la conexión de la red de cercanías con la estación de AVE en Elche, la modernización de la flota de trenes, tanto de la línea Alicante-Murcia como la de Alicante-Elda-Villena. Así mismo, la mejora de las estaciones de cercanías así como la ampliación de los servicios. En definitiva, algo que en justicia el territorio se merecía. 

Me pregunto por el retraso que sufren estas obras si estaban las propuestas proyectadas y que nunca tendrían que sufrir retrasos a pesar de los vaivenes de cambios de gobierno. De la misma manera que hemos tenido un ministro del ramo valenciano que se presupone, habrá estado encima de emprender estas obras en su tierra, ¿cómo solamente se ha ejecutado un 15% de lo previsto, según la Cámara de Contratistas de la Comunitat Valenciana?

El eje Alicante-Murcia supone la tercera área metropolitana del país y necesita una red de trenes de cercanías eficiente y moderna, ya que es la principal infraestructura de transporte público de esta zona. Es necesaria la empatía con esta tierra para dotarnos de este medio de transporte, que tenga más frecuencias y sea más rápido. 

Para concluir, no se puede perder el tren de esta inversión, nunca mejor dicho, en utilizar los fondos europeos y el plan de recuperación del Gobierno de España si hubiesen problemas de financiación. Cumple perfectamente con los objetivos del plan en tener una movilidad sostenible, segura y conectada. Esperemos que los Reyes Magos, con el permiso de la ministra Raquel Sánchez, se acuerden de nosotros.

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