Artículo publicado en Diario Información el 10/3/2022

Hace ya dos semanas que estalló la guerra en Ucrania. Desde el siglo pasado, tenemos en Europa una situación bélica sin precedentes y que pone en jaque al viejo continente. No quiero escribir sobre los porqués de esta guerra ya que se ha dicho demasiado. Me centro en las consecuencias tan devastadoras y las imágenes que nos están llegando. 

Qué videos tan desgarradores. Qué desolación y qué crueldad contra tantas personas inocentes. La guerra injustificada hace que la geopolítica a nivel mundial cambie. En estos momentos, Europa vive el mayor éxodo de un país desde la Segunda Guerra Mundial. 

La gestión de esta crisis humanitaria va a demostrar la capacidad de poder afrontar una nueva situación que nunca hemos gestionado y nos tenemos que poner en la situación de otras personas. Europa debe estar a la altura y seguro que habrá muchos movimientos presupuestarios para trabajar en la gestión de esta crisis, que recordemos, aún estamos saliendo de la situación pandémica.

Sin duda vivimos unos tiempos convulsos en los que parece que vamos saltando de situaciones difíciles unas tras otras y que no da tiempo a cerrar la anterior. Pero esto, todavía es peor, porque se está quitando la vida a personas sin ninguna razón. Algunas personas podemos pensar que se tendría que haber cedido a las pretensiones de Rusia. Otras que no. Por otro lado, hay quienes apuestan porque se tendría que ayudar con el despliegue de la OTAN en Ucrania. Por contra, otras opiniones apuntan a que se desataría una tercera guerra mundial.

Podemos perder el tiempo en discusiones políticas. Podemos opinar que unos u otros lo están haciendo bien o mal. Pero ahora mismo lo importante es que nos preguntemos, qué podemos hacer cada uno de nosotros para ayudar en esta situación.

La respuesta la estamos viendo estos días de una forma ejemplar en cómo se está volcando la ciudadanía de la provincia de Alicante con numerosas formas de solidaridad. Desde las concentraciones humanas para exigir el cese de la violencia a las recogidas de materiales y productos básicos. El tema hay que abordarlo desde muchos aspectos. Y como apuntan los expertos, a largo plazo.

Es importante encauzar bien esta ola de solidaridad. Hay que estar muy alerta a los desaprensivos que siempre aparecen en estas situaciones para aprovecharse de la buena voluntad de muchas personas para hacer una estafa. Es fundamental, que las administraciones públicas y las entidades sociales de reconocido prestigio lideren como ya se está empezando a hacer, esta crisis social y humanitaria. Para ello, se debe informar de una forma clara cuáles son los sitios donde se puede hacer donaciones. Pero por otro lado, otro tipo de ayuda que ya estamos viendo; poder prestar un espacio temporal a los refugiados, acoger en nuestra propia vivienda a niños o personas que han huido del conflicto. O apoyar con labor de voluntariado poniendo a disposición nuestras capacidades o destrezas creando bolsas de horas de voluntariado por temáticas para la gestión de tantas personas que van a venir.

Ya empezamos a ver, como están llegando las personas que han escapado del terror y han venido a vivir con sus familias o compatriotas. Teniendo en cuenta que Alicante es una de las provincias con más residentes de origen ucraniano de España, el gobierno ya ha fijado uno de los tres centros logísticos para Alicante donde se esperan más de cinco mil personas. Pero viendo los datos de la marcha de más de dos millones de personas, la cifra seguramente se quedará muy corta.

Además, debemos aprovechar la experiencia logística de nuestras Fuerzas Armadas, que esperamos no tengan que intervenir en este conflicto bélico. Tienen una amplia experiencia en la gestión de este tipo de situaciones que pueden ayudar en la organización de todo el operativo que habrá que contar con su veteranía.

Tenemos la obligación de afrontar la respuesta a esta crisis. De la mejor forma posible. Por ello, no solamente una persona debe pedir a quienes ostentan responsabilidades públicas exigir que “hagan algo”. Debemos dar lo mejor de cada uno de nosotros y apoyar a las autoridades públicas en la gestión de esta crisis. Cada uno, según sus posibilidades, su conocimiento o sus habilidades. También nosotros debemos preguntarnos, “¿Qué puedo hacer yo por Ucrania?”. Seguro, que algo podemos aportar. De nosotros depende demostrar lo que somos. No tengo ninguna duda que la provincia de Alicante estará a la altura.

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