Artículo publicado en Diario Información el 17/03/2022

En comunicación política se estudia la teoría del framing como el encuadre o punto de vista que se da a un hecho informativo. Es una teoría, que permite mediante el estudio concreto de un asunto, se pueda informar desde un punto de vista u otro con el objetivo de poder introducir elementos subjetivos sobre una cuestión.

La teoría del framing es muy efectiva para estudiar qué percepción tiene el público de los hechos sociales y sostiene que esta percepción está condicionada por el proceso de reconstrucción subjetiva de la realidad que llevan a cabo los medios de comunicación. Desde este punto de vista, cada información muestra un “frame”; es decir, un enfoque determinado de la realidad, producto de una manera de seleccionar los hechos, los personajes, las imágenes o las palabras en las que enfatiza la noticia. 

Todo influye. Por ejemplo, la narrativa a la hora de dar una pieza audiovisual de una noticia junto con las imágenes que se muestran. O el titular y el contenido de un artículo periodístico.

La teoría del framing dice que los medios no sólo establecen la agenda de temas del debate público (la llamada teoría de la agenda-setting), sino que también definen una serie de pautas (marcos) con los que pretenden favorecer una determinada interpretación de los hechos sobre los que informan. 

Todo ello viene a cuento del pacto de gobierno realizado por PP y Vox en Castilla y León. La izquierda anda algo revolucionada por esta cuestión y me pregunto: ¿qué legitimidad tiene la izquierda de este país en criticar un pacto de gobierno entre dos partidos? 

Hay determinados partidos, que diseñan ese marco comunicativo con medios de comunicación que luego trasladan a la opinión pública. Se diseña ese marco, con unos conceptos, un punto de vista y un vocabulario. Si el contrincante político cae en el error de entrar en ese marco comunicativo, en el modo en que se enfoca el debate y exactamente en la utilización del mismo vocabulario, gana la partida de la comunicación quien diseña y propone ese marco.

Dentro del espectro político se sitúa a los partidos desde la extrema izquierda a la extrema derecha en función de las políticas que proponen. Sin embargo, algunos partidos políticos que perfectamente podrían situarse en la parte del esquema político de la extrema izquierda no reciben ese encuadre en muchos medios de comunicación.

Solo se escucha en buena parte de los medios hablar de partidos de “extrema derecha” y ninguna referencia a partidos políticos de “extrema izquierda”. Partidos políticos que continuamente están cuestionando la Constitución Española. Además de, la corona, la independencia judicial, la separación de poderes del Estado, el terrorismo separatista, la política penitenciaria, el nacionalismo, la distribución territorial del Estado, entre otras. 

Hay que ser claros y el socio natural actual del Partido Popular es Vox donde en algunas cuestiones tendrá que llegar a un punto de acuerdo y en otros no. El Partido Popular no es Vox ni Vox es el Partido Popular. Son dos partidos políticos diferentes, con visiones compartidas y otras que difieren. Pero eso es precisamente la política, la confrontación de ideas y el debate.

Sin embargo, hemos visto en los últimos meses una relación de ambos partidos algo errática, cambiando el discurso en función de lo que pasaba, y muchas veces, entrando de lleno en función del “encuadre” de lo que algunos medios de comunicación proponen. La política de bandazos no funciona. No se puede decir y opinar un día una cosa y al día siguiente otra. El elector tiene recuerdo, además de la hemeroteca y la videoteca. 

Es más, al Partido Popular le interesa pactar con Vox y si puede, gobernar. El PP es un partido que aspira a gobernar. Y como está también demostrado, en un gobierno los socios minoritarios se diluyen en la propia acción de gobierno y es el líder del gobierno el que recibe el mayor protagonismo. 

Precisamente, a la hora de emitir un voto, se ha demostrado sociológicamente la importancia que tiene el grado de conocimiento del candidato. El líder de un gobierno ya parte con ventaja en unas elecciones con respecto al resto de candidatos. De hecho, se afirma siempre que las elecciones las gana o las pierde el gobierno, nunca las gana la oposición.

En definitiva, se equivocan los partidos del centro derecha si utilizan el marco comunicativo de la izquierda al hablar de pactos con la extrema derecha. Que comuniquen también los pactos del PSOE con la extrema izquierda. Haberlos, haylos.

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