Artículo publicado en el Diario Información el 22/04/2022

Uno de los deseos más característicos de cualquier líder político es la de liderar la agenda política. Entendemos como agenda política aquella que trata sobre los diferentes temas de actualidad que están candentes en los medios de comunicación y en las redes sociales. Son las cuestiones que ocupan los espacios comunicativos o también, cuestiones que se introducen a debate en la opinión pública por partidos políticos, lobbies o agentes con prestigio institucional.

En la ciencia política y en la comunicación política se trabaja sobre el liderazgo de la agenda política. Dominar la agenda política ya es ir un pie por delante del resto de rivales. El gobierno siempre juega con una ventaja en este ejercicio del control de la agenda, pero también, los partidos políticos pueden ganar muchas veces el debate si son más hábiles que el gobierno y juegan sus partidas con audacia. También, si se ganan muchos partidos se gana la batalla de la opinión pública y por lo tanto, seguramente las elecciones.

Entre las características sociológicas de la política, el índice de conocimiento de los líderes políticos es un factor muy importante. Pero también, el índice de confianza sobre ellos así como la gestión de los intangibles de la marca personal y la marca política que representa.

Precisamente la gestión de los intangibles no es un asunto menor, en tanto en cuanto, son aquellos activos que disponen los líderes y las organizaciones políticas que representan y que se valoran sociológicamente sobre estos. En la medida que estos activos calan en la opinión pública, mayor va a ser su valoración. La honradez, la capacidad de gestión, la transparencia, la preparación para gobernar, la capacidad de escucha, la humildad, la empatía, son algunos de los valores, entre otros. Un líder debe saber cuales son, explotarlos y trabajar sobre sus debilidades.

El PP ha iniciado un nuevo rumbo bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo y las encuestas ya están cambiando una tendencia de los populares al alza. Y el gobierno ya ha empezado a ponerse nervioso porque están convirtiendo las ruedas de prensa posteriores a los consejos de ministros cuyo objeto es el de informar de los asuntos tratados por el de hacer oposición al nuevo líder de la oposición. Si en la mesa donde se tienen que dar cuenta de los asuntos y proyectos políticos gubernamentales se trata de criticar a la oposición, esa es la mejor sintomatología de que algo se está haciendo bien en el Partido Popular.

El presidente popular está planteando con contundencia el despliegue de toda una agenda política ante la situación que vivimos en la que propone una rebaja fiscal ante el espectacular aumento de la recaudación tributaria sobre impuestos al consumo que pagamos todos, como el IVA o el de hidrocarburos. Hoy, la inmensa mayoría de las familias españolas son más pobres que hace un año y algo habrá que hacer. Un parche de bajar tres meses la gasolina con un descuento, creando una burocracia innecesaria cuando realmente lo más eficiente sería una modificación temporal del impuesto.

También, en el ámbito autonómico el presidente de los populares valencianos Carlos Mazón viene meses pidiendo precisamente rebajas fiscales en algunos de los impuestos como el IRPF donde la Comunitat Valenciana está a la cabeza en el ranking en la mayoría de los tramos. Precisamente, la gestión de la economía es una de las mayores bazas electorales que tiene el Partido Popular y es uno de los intangibles que debe explotar.

Ante el nerviosismo de la izquierda por el auge de los populares, la izquierda ha puesto el ventilador a funcionar y está haciendo una manipulación que nunca se ha visto en la historia de nuestra democracia con la utilización de las instituciones fundamentales del Estado como la Fiscalía General, las tropelías de la exministra y ahora responsable máxima de éste, donde están haciendo y deshaciendo a su antojo. De ahí la obsesión de Pedro Sánchez por la renovación del Consejo General del Poder Judicial para ya tener a su total control y disposición (otro más), el tercer pilar del Estado.

Liderar la agenda política es posible y es fundamental cuando un partido político está en la oposición. Trabajar en una alternativa de gobierno es posible y es necesario porque las cosas no tienen pinta de marchar bien, “a pesar del gobierno”, que diría el profesor Rodríguez Braun.

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