Artículo publicado en el Diario Información el 24/2/2022

Muchos me habían pedido hoy que escribiera sobre la crisis del PP pero no me apetece. No me gusta hablar de cosas que hacía tiempo se estaban haciendo mal. Me gusta ser positivo y decir lo bueno. Hoy quiero decirles lo que pienso de la buena política.

Me gusta la política de la buena, la de verdad. La que se disfruta. La que, con lo que haces, te sientes orgulloso de lo que representas. La que, cuando llegas a tu casa, piensas que ha sido un gran día. Que esto vale la pena.

Me gusta la política que tiene un impacto positivo en las personas, en la sociedad. Esa política que sientes que las decisiones que tomas ayudan a las personas. La verdadera política que da sentido a la vocación de servicio público.

Me gusta la política que pone en el centro de la acción política a la persona. Que piensa a quién sirve, cuáles son las políticas públicas que se quiere desarrollar y qué tienen que hacer para llegar a ello. Que trabaja con el fin de dar lo mejor de sí. Que no piensa en ganar elecciones sino en qué puede ofrecer a la sociedad. 

Me gusta la política en la que los líderes preguntan la opinión de lo que hacen y además, que cuentan con los juicios de valor de quienes les rodean. Que crecen con las críticas tanto cuando son positivas como negativas. Que huyen de los aduladores interesados y valoran las opiniones que aportan para mejorar y crecer. Esa política que se acerca a los colectivos, a las personas a las que se dirige y ven cómo pueden hacer las cosas mejor.

Me gusta la política que piensa, que cada céntimo de euro público que se gestiona, proviene de los impuestos de la ciudadanía. Que antes de tomar una decisión, se piensa muy bien en lo que se hace. Que se analiza al detalle antes de tomar una decisión. Que repiensa la forma de hacer las cosas. Que cambia las cosas con el objetivo, de que cuando su mandato finalice, se lo encuentre mejor de lo que estaba.

Me gusta la política que no se ejerce como una profesión. Me gusta la política del servicio público. La de que se piensa, que la política es una etapa para una persona. Que la política no es un medio, sino un fin en si mismo.

Me gusta la política que piensa en prestar los mejores servicios públicos. Que analiza cómo hacerlo de una forma eficiente. La política de la honradez, la de la seriedad. En la que no hay compadreo con proveedores. La política de no tener miedo a dar cualquier información porque todo lo que se hace es público. La política que lleva la transparencia por bandera; por un valor de la democracia.

Me gusta la política que planifica. Que tiene una hoja de ruta, un plan, una estrategia. Que no funciona a salto de mata. Que si está en un gobierno, realiza un plan de gobierno. Un proyecto de legislatura bien definido que se adapta a los devenires del camino. Y si está en la oposición, que se trabaja de forma concienzuda en realizar la digna tarea de examinar al gobernante.

Me gusta la política del liderazgo. La política que cuenta con todo su equipo. Que a sus miembros les hace sentir que son muy importantes, que son los mejores. El liderazgo que no le importa que quienes les rodean pueden ser mejores. Los equipos en los que los elegidos, son los mejores de cada especialidad. Los que se basan en la meritocracia y no en la dedocracia. La que tiene un liderazgo claro, positivo, sin amenazas ni miedos, porque el liderazgo es natural.

Me gusta la política que respeta al adversario político y trabaja con el compañero. Si, que al compañero lo ve como eso. Que no piensa en la traición y piensa en el bien común. Que respeta y se hace respetar.

Me gusta la política de los principios. La que se asienta sobre un proyecto ideológico. La que no se contagia de intereses determinados. La que no da bandazos y que no tiene obsesión en lo políticamente correcto. 

Señoras y señores, esta es la política que a mi me gusta y que reclamo. Esta es para mí la verdadera política.

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