Artículo publicado en Diario Información el 17/2/2022

Por el titular del artículo puede que usted piense, que a priori, esto no le interesa. Pero la ciberseguridad, a todos nos interesa. Es más, no tener unas nociones básicas de ciberseguridad, nos puede llevar a cualquier persona a cometer errores que pueden tener consecuencias fatales en nuestra vida. Nos hacen ser los eslabones fáciles, personas vulnerables que pueden ser víctimas de múltiples delitos.

Vemos estos días críticas a la excesiva digitalización del sector bancario para las personas, sobre todo mayores, que no tienen nociones digitales. Y también, de igual modo en el desmesurado escudo de la administración pública digital y la excusa de la pandemia, para no atender de forma física a la ciudadanía de una forma correcta con la justificación de la pandemia.

Con todo ello, debemos ser conscientes de que la digitalización tiene riesgos que como sociedad debemos asumir, a su vez, que afrontar, preparándonos para abordar las problemáticas que podríamos pensar que se producirán en el futuro y que sin embargo, afectan al presente.

Dentro de las necesarias competencias digitales, que a la ministra de Educación, Pilar Alegría, prefiere tratar de una forma transversal en cualquier asignatura (ya saben, verlo en todo pero en realidad no estudiarlo en nada) y no tratarla con una materia específica con los contenidos que demandan la sociedad de la información, una de la más importantes es la ciberseguridad.

Son muchos los elementos que podríamos afirmar que pueden ser peligrosos, pero yo les recomendaría varios de ellos. Hay que tener en cuenta, que cualquier persona con información pública en portales web o que publican a troche y moche en redes sociales, pueden ser víctimas de ataques de ingeniería social. Estos son, los que utilizando las fuentes que son abiertas, que cualquier persona puede ver, somos capaces de generar perfiles de comportamiento: sobre nuestros gustos, sobre qué hacemos, dónde estamos, quiénes son nuestros amigos, nuestro currículum o donde trabajamos. De esta forma se puede obtener información de una forma sencilla si damos a conocer nuestra vida de una forma pública sin ningún tipo de privacidad.

Por otro lado, es vital, que si utilizamos cualquier identificación en entidades financieras, redes sociales o cualquier sistema de identidad, es bueno que en la configuración de seguridad podamos chequear el factor de doble autenticación: esto es, que por ejemplo, en casos de bloqueos de contraseña o de algún uso sospechoso, mediante un mensaje a nuestro teléfono móvil pueden identificarnos de forma correcta.

Otra cuestión, es la de las contraseñas. Tenemos decenas de contraseñas: que si el correo electrónico, el banco, el portal de noticias, los sistemas de compra online, de ocio o de tantos que no voy a nombrar por no consumir todo el espacio. Por ello, es sustancial que no pongamos siempre las mismas contraseñas y que podamos guardar de forma segura, por ejemplo, en algún documento privado o en alguna aplicación que sepamos que está securizada, nuestras contraseñas. Contraseñas, que por supuesto, cuanto más largas sean, con más caracteres especiales y numéricos, van a ser más robustas a la hora de descifrar. Además que, prestemos especial atención a las contraseñas sobre sistemas que pueden ser importantes para nuestra vida.

No podemos perder de vista tampoco la configuración de red que tengamos en casa. Aunque casi ya cualquier persona tiene una red Wi-Fi en casa en un router, en la medida de nuestras posibilidades, debemos utilizar mejor la red por cable que la inalámbrica. Además, debemos intentar que una persona con conocimientos nos cambie la contraseña que por defecto, nos ha dado nuestro operador. Es muy sencillo descifrar, el operador de internet que nos da acceso a internet y el algoritmo que utiliza para generar contraseñas automáticas. Por lo tanto, si nuestro nombre de red es público y son capaces de saber nuestro operador de internet, entrar en nuestro router y en lo que navegamos por internet, es bastante sencillo.

En resumen, no es mi pretensión alarmar, sino generar una conciencia de la importancia de la ciberseguridad y de la educación en esta disciplina. Al igual que a lo largo de nuestra vida nos han enseñado a prevenir situaciones que en nuestra vida física nos puede resultar peligroso, también tenemos que ser consecuentes para utilizarlo en nuestra vida virtual. Para ello, qué mejor que la educación, que como dijo Nelson Mandela, la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo. 

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