Artículo publicado en Diario Información el 15/09/2022

Lunes 12 de septiembre de 2022, “super lunes educativo”. Comienza en un mismo día el curso para la educación en los ciclos de infantil, primaria, secundaria, bachillerato, formación profesional y la etapa universitaria. Lejos queda cuando en septiembre se volvía de las vacaciones estivales arrancando poco a poco. Primero infantil y primaria, para después la secundaria, el bachillerato y ya a finales de septiembre la formación profesional y universitaria.

Una de las controversias más importantes son los contínuos vaivenes en el modelo educativo por la falta de consenso entre los diferentes partidos políticos. Un pacto de Estado en materia educativa es esencial pero es tan importante como otros pactos de Estado que permitan dar una estabilidad en el sistema. Pero tal como está el panorama político y el estado de polarización, va a ser difícil que podamos pedir peras al olmo, por desgracia.

Ahora el debate en el ámbito de la educación secundaria es si en el primer ciclo de secundaria, esto es, en primer, segundo y tercero, los profesores tendrían que tener unos conocimientos generales y no profesorado especialista titulado universitario. Es decir, volver a la ley Villar-Palasí y a la denostada por muchos ley “EGB” donde no se tenía profesorado especialista por materias. Véase el cacao organizado a cuenta de la asignatura de los ámbitos (esto es, la agrupación de asignaturas por bloques) y el revolcón que ha dado el TSJ a la Conselleria de Educación gracias al recurso presentado por UGT (el sindicato de cabecera del PSPV) por no contar con la opinión de un órgano de participación democrática como es el claustro del profesorado e imponer dicha materia por las bravas. Aunque la Conselleria haya vendido como un éxito la votación hecha sobre este tema en los claustros, la realidad, es que los claustros no han votado ámbitos sí o ámbitos no; han votado no complicar el inicio de curso por responsabilidad y ya será otro cantar la votación que se haga para el curso 2023/2024.

Si queremos que los estudiantes tengan un buen nivel en las materias educativas del currículo, la especialización del profesorado es fundamental para tener un buen nivel científico. También debe ser sano poder evaluar la calidad educativa que tiene cada centro educativo. Un buen docente no tiene que tener miedo a que su alumnado opine de forma anónima de cómo da sus clases. Ni a evaluar a los alumnos para ver si tienen unos conocimientos mínimos en una materia. Ahora mismo, el único criterio claro que muchos se fijan es el nivel de aprobados en la PAU y los institutos con mejores calificaciones.

Al final, los madres y padres queremos la mejor educación para nuestros hijos pero también queremos tener la información de qué centros educativos están más implicados en la educación. Que tienen proyectos educativos innovadores, que motivan a su alumnado, que se preocupan por quienes no pueden aguantar el ritmo y necesitan ayuda. Que el profesorado es un equipo y trabajan todos a una. Por lo que, los famosos informes como los de PISA no tienen que ahuyentar a la comunidad educativa sino ver este asunto como un reto, como una oportunidad para ser mejores.

Por otro lado, la formación profesional que cada vez está más de moda y que algunos ciclos formativos tienen una gran demanda por su alto nivel de empleabilidad, deben tener una mayor flexibilidad. Ha acertado plenamente la dirección general de formación profesional en la Comunitat Valenciana creando consejos de formación profesional en los que las empresas donde van a contratar a las personas que están estudiando piden lo que ellos necesitan. Y no hablo de estudiantes jóvenes porque la realidad es que cada vez más, personas que ya no son tan jóvenes, incluso, tituladas universitarias, buscan en la FP la forma de poder reorientarse laboralmente y encontrar un trabajo diferente al que hacían.

También en el ámbito de la formación profesional, la normativa debería ser mucho más ágil y flexible a la hora de definir los contenidos en cada materia. Así las cosas, los docentes deberían poder cambiar contenidos en función de las necesidades de la zona. No puede ser, por poner un ejemplo, que en el ámbito de la informática se tenga normativa del año 2009 que ha quedado desfasada con cuestiones que ya no se utilizan. 13 años en informática es una eternidad y un docente está obligado según la norma a dar algunos contenidos ya caducos. La administración debería ser mucho más ágil actualizando currículos. Estos son algunos deberes que tenemos en la educación.

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