¿Qué espera un ciudadano de un político?

Los políticos se han convertido en el tercer problema de los españoles, según las últimas encuestas del CIS. Ante este problema, la pregunta que un político se debe realizar es: ¿Qué espera un ciudadano de un político? Es una pregunta muy importante para que cada uno de nosotros nos la hagamos como ciudadanos ó para aquellos que ejercemos la actividad política, y que tenemos algún tipo de responsabilidad en el gobierno o en la oposición. Tengo una respuesta personal a esa pregunta, pero a mi me interesa tu opinión.

Este post es un punto de encuentro para que líbremente, con respeto y sin insultos, opines. ¿Quieres opinar? Por favor escríbe un comentario. ¡Gracias!

8 respuestas a «¿Qué espera un ciudadano de un político?»

  1. Lo que espero de un politico es que no sea corto de miras y se establezca la obsesion de gestionar correctamente los rescursos de los ciudadanos a su disposicion. Que no piense solo en los 4 años de mandato y piense y actue como si él fuese el ciudadano al que afectan las decisiones que ha de tomar.
    Que piense que sus decisiones afectan a personas y no a numeros como reflejan las encuestas.
    Pero sobretodo lo que espero de un politico es que se ponga en la piel del ciudadano y cuando tenga que tomar alguna decision que analice como se sentiria él dependiendo de cual fuera la accion a tomar. EMPATIA.

  2. honradez, trabajo, compasión, comprensión, voluntarismo, eficacia y eficiencia, buena gestión, educación e inteligencia. Fuerza.

  3. hola adrian lo primero un cordial saludo de alguien que te hadmira como persona y como politico lo que llo espero de un politico esque se preocupe por mi pueblo y por las personas que lo pasan mal en esta crisis tan mala que nos toca vivir y no tengo la menor duda de que el equipo de govierno y sobre todo tu lo vais a lograr un cordial saludo adrian

  4. Espero que sea un ciudadano respetable y honesto consigo mismo. Espero que sea una persona formada, atenta y que escuche. Espero que tenga la mente abierta a comprender a quienes son diferentes. Espero que sea una persona valiente, eficaz y con sana ambición… y ahora me tengo que ir corriendo a recoger a la peque de la guardería, pero tu pregunta da para hacer un post 🙂

  5. Hoy en día son despotas, privilegiados, autoritarios y no dicen lo que piensan…otros no piensan lo que dicen, solo les pido que » vivan y dejen vivir a la ciudadanía», y sobre todo que se dejen de panfletos y mentiras, algunos les mata la sobervia y la intolerancia, por eso son la tercera preocupación de cada ciudadano de a pié. Tu sin embargo has escojido el camino correcto, defiende tus ideales y crea en tí un apoyo para los demás, eso es un político en sí, el esfuerzo vale la pena, recuerdalo siempre. No dejes que otros hagan tu labor, recuerda que recojerás lo que siembres.

  6. Según todas las encuestas, los españoles desaprueban mayoritariamente la conducta y el trabajo de los políticos, hasta el punto de pasar a ser, junto al paro y las expectativas de nuestro futuro económico uno de los mayores problemas. Es por esta causa por lo que se está desgastando nuestra democracia y, sobre todo, produce desaliento y desconfianza en el conjunto de la sociedad.

    El tema es bastante grave si las personas y las instituciones se corrompen. Antes de proseguir, hacer dos puntualizaciones: la primera, en la vida no se puede ni se debe generalizar. Junto a políticos ciertamente detestables, hay otros políticos perfectamente honestos y responsables; y la segunda: en todos los países democráticos (y no democráticos también, pero no es el caso ahora) existen casos de corrupción y se suele manifestar cierta desconfianza hacia la clase política por la sospecha de que demasiadas veces los políticos ponen sus intereses personales por encima de los de la nación.

    Pero nosotros tenemos unas características propias y que no están extendidas en otras democracias de nuestro entorno. Me explico; nuestro régimen partitocrático, muy característico, está levantando una barrera insalvable entre representantes y representados, de esta manera, se favorece que el poder político de los partidos invada esferas que son propias de la sociedad.
    Y esto es porque en realidad no elegimos a nuestros representantes políticos sino solo una lista electoral elaborada por cada formación política, de esta manera, la mayoría del cuerpo electoral acaba aupando al poder a personas que desconocen y con las que no tienen el menor enlace.

    Por su parte, los políticos así elegidos (no todos), claro está, prescinden olímpicamente durante su mandato de aquellos a los que dicen representar porque de lo que se trata, es de complacer y secundar al líder de su partido, que es, en definitiva, quien le ha elegido y refrendado.

    De esta manera, personas que en una empresa privada, no durarían nada en su puesto de trabajo, o no ascenderían a más de ser auxiliar, pueden llegar incluso a obtener una cartera ministerial (demostrado ha quedado en la legislatura anterior).

    Así las cosas, es imposible que aumente o se mantenga el prestigio de los políticos. Y si encima, a todo esto le añadimos que cada vez con más frecuencia aparece en los medios de comunicación casos de corrupción y pillaje, tenemos ya el cóctel preciso para que los ciudadanos vuelvan la espalda a los políticos, generalizándose la descalificación y la desconfianza.

    De esta manera no podemos seguir. Como leía tiempo atrás en algún diario, el problema no son las personas tan solo, el problema es el sistema y su funcionamiento. “Listos” y desaprensivos los hay en todas las profesiones y en todas las actividades, pero lo que hay que corregir con urgencia es el actual sistema de representación política que resulta inadecuado para las necesidades de la hora actual.

    Con este sistema se seguirá expulsando a los mejores para instalarse en la medianía cuando no en permitir que determinados pillos y arribistas se aprovechen de la situación.

    De modo que abundarán cada vez más los que pretendan vivir a costa de la política para acabar configurándose una casta política cerrada que defenderá con uñas y dientes los privilegios y derechos alcanzados.

    ¿Qué habría que hacer para acabar con todo esto? Pues pienso que habría que establecer un sistema electoral mayoritario de doble vuelta (Francia), con un distrito más pequeño y que posibilitara la elección directa. Así el candidato respondería ante su electorado. Por otro lado, habría que incentivar la participación de profesionales y que de esta manera favoreciera la entrada y salida de la vida política con más facilidad y normalidad. Y, finalmente, exigir responsabilidades a los políticos. No se debería consentir que un político manirroto deje a un ayuntamiento endeudado hasta el final de los tiempos, ni que una obra pública, que en su día se adjudicó por un valor cerrado, acabe costando al erario público 5 ó 6 veces más del precio real sin que nada lo justifique. Al final son los propios ciudadanos con impuestos directos e indirectos y no los políticos causantes de ese despilfarro injustificado, quienes tienen que soportar los desvaríos de quienes les gobiernan.

    Un paso a la buena dirección lo ha establecido el Consejo de Ministros, que ha aprobado el anteproyecto de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que establece techos de gasto para todas las administraciones públicas. De esta manera, Comunidades Autónomas y entes locales, han aceptado que deben aprobar techos de gasto previos a sus presupuestos y enfrentarse a potenciales sanciones si incumplen los objetivos marcados.

    Mi enhorabuena al Gobierno de la Nación por haber empezado una de tantas reformas estructurales que le hace falta a nuestro país. Hay que ser valientes y trabajar sin demora. El pasado 20 de noviembre, los españoles confiamos en el Gobierno de Mariano Rajoy y le dimos una mayoría absoluta para acometerlas. Seguid en esta buena dirección.

  7. Hola Adrián;
    Lo que yo espero que cumpla un político no es más ni menos que lo que se jura o promete cuando toma el cargo.

    No espero un cúmulo de virtudes ni un curriculum expectacular. Pienso que la vocación de servicio público y la defensa de los principios constitucionales por encima de cualquier otro interés es más que suficiente. Precisamente lo que la sociedad actual entiende que no realizan nuestras élites políticas.

    Un abrazo.

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